Raíces y visión
Timi Trimmel es una especialista multilingüe en proyectos y operaciones, coordinadora y rostro acogedor de nuestro viaje al eclipse. Originaria de Hungría y residente en Tarifa (Málaga es su base), lleva varios años viviendo en España.
Con experiencia profesional en hostelería, producción cinematográfica, planificación de eventos y desarrollo sostenible, aporta estructura y corazón a la gira.
Trayectoria y finalidad
Su trayectoria ha estado marcada por la escritura, los proyectos comunitarios y su amor por la naturaleza. Le apasiona crear experiencias significativas que conecten a las personas con la naturaleza y entre sí, siguiendo los principios del slow travel y el turismo responsable.
Cree que explorar el mundo puede dejar una huella positiva, tanto en las personas como en el planeta.
Viaje al mundo de los eclipses
Cuando Marjan y René le hablaron por primera vez de la existencia de los cazadores de eclipses, Timi lo encontró fascinante y un poco loco, en el mejor de los sentidos. No podía imaginarse a sí misma convirtiéndose en uno de ellos, al menos no de inmediato. Pero cuando Marjan y René la invitaron a la Conferencia sobre Eclipses de Lovaina, ya no hubo vuelta atrás. La energía que experimentó allí fue tan única y acogedora que supo que no podía perderse la oportunidad de unirse a ellos en futuros eclipses.
Empezó poco a poco: comprobando rutas, explorando lugares, asegurándose de tener acceso a recursos locales, buenas carreteras y Wi-Fi fiable. Su fuerza reside en crear orden sin perder espontaneidad. Es capaz de gestionar la logística de un viaje de cincuenta personas -hoteles, transportes, permisos- y, aun así, apartarse para maravillarse ante la tranquilidad que precede a la totalidad.
Guiados por la mente y el alma
Atraída por los paisajes abiertos del sur de España y la cultura y el clima del norte, Timi se siente más en paz rodeada de naturaleza: montañas, mar y su fiel compañero de viaje, un bull terrier que rara vez se pierde una aventura.
Ama la libertad, cree que las montañas calman la mente y el océano cura el alma. ¿Y el cielo? Ahí es donde la mente y el alma se unen en el asombro.